No me gusta la Navidad, me causa tristeza. Quiero llorar, meterme en mi cama y quedarme ahí, zumbida en un sueño lleno de nada. No darme cuenta de que la vida continúa, de que me estoy perdiendo un montón de cosas.
No lo puedo entender. Lo intento, quiero ponerme en el lugar de los demás pero no puedo. Es que mi pensamiento es TAN diferente que no hay chance de que lleguemos, si quiera, a un punto medio.
¿Por qué sos así? Es decir, es verdad que por muchos años no te traté bien pero vos solo te acordás de lo malo. No podés guardar en tu memoria y aferrarte a las cosas buenas que hice por vos. No te digo que me tengas que hacer un momumento pero podrías entender que las cosas malas que te hice fueron juegos de niños. ¿Por qué sos tan rencoroso? No te das una idea de lo que te necesito hermano. Quisiera que me abraces en este preciso momento, tal como lo hacías antes. Me haría TAN bien.
Y hoy tampoco estás. No sé por qué me sorprende tanto. Mi memoria no tiene ninguna foto con vos en Noche Buena. ¿Por qué? Aaaaaaaaahhhh, sí, ya me acuerdo. No me querés lo suficiente como para decidir pasar conmigo Navidad. Quiero estar con vos papá, ¿es muy difícil de entender? Vení, rescatame ya por favooooooooor!
Dios mío!!!! No puedo eliminar ningún pensamiento malo de mi cerebro. Mi cabeza no para un segundo de destruirse. Y me destruye a mí. Cada día que pasa me cuesta más sobrellevarlo. El día que no lo tolere más, ESE día todo va a terminar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario