lunes, 20 de diciembre de 2010

Qué mierda

Pensé que ir al gimnasio iba a ser la solución. Como si eso fuera poco, todo el esfuerzo de la semana se fue a la mismísima mierda porque el fin de semana (que no sé por qué wenchos existe) comí todo lo que en la semana no, y el doble también.
No me puedo acordar cómo hacía antes para no comer, para aguantar, para bajar. Tal vez es más complicado de lo que mr puedo acordar. Lo que no me entra en el cerebro es por qué si antes pude bajar de peso y ser SUMAMENTE flaca, ahora no. Me cuesta demasiado. No tengo la paciencia suficiente. Quiero que eso cambie de un día para el otro. Me pone histérica al máximo sentir que soy como el barril donde vive el Chavo del 8.

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