sábado, 5 de febrero de 2011

Se acerca el momento

No tengo nada. Siento que lo poco que concervaba se esfumó y no me dí cuenta cómo, cuándo. Me encuentro con la situación de que las cosas son diferentes. Es verdad, me duele.
Cuando volvía hoy me dí cuenta de que en verdad no existe nada que me motive. Ya ni siquiera me creo capaz de llegar a lograr ser alguien. Siempre pensé que por más que ahora no estuviera conforme, después de lograr mi objetiva, iba a triunfar en la vida. Hoy solo quiero cumplir con ese objetivo para destruirme definitivamente.
Muchas veces pensé en suicidarme, intenté algunas. Creo que, excepto una, no se concretaron debido a que en el fondo de mi ser existía una razón para continuar: el futuro. Pero hoy no me interesa lo que viene, tengo miedo de fracasar, por lo que prefiero no vivir, no llegar a ser nada.
Ayer estuve a punto de arrojarme a los autos. Me detuvo la imágen ue proyecté de las chicas viéndome muerta, tirada, arrollada por un vehículo, suicidándome. Tampoco quiero ser tan mala a la hora de acabar con mi existencia.
A noche estuve escribiendo en mi cabeza mis cartas de despedida. Sé que puede sonar a amenaza porque siempre digo que me voy a matar y sigo acá, escribiendo de nuevo lo mismo. Pero esta vez es diferente porque en verdad tengo la necesidad de no vivir. No hay nada en el mundo que valga lo suficientemente la pena como para continuar. Sé que las personas, con un par de días, lo van a superar. Nadie me quiere lo demasiado como para estar mal por mí vario tiempo, por lo que no me preocupa la reacción de los demás. Sé que lo van a superar bastante rápido. Si no estuviese segura de eso, definitivamente no lo haría porque por nada del mundo deseo que la gente que quiero sufra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario