miércoles, 2 de febrero de 2011

Despierto sin ganas de otro día, y será el último.
Pocos me creen, hoy llega mi edén.
Lo asumo y no dudo, lo juro de corazón,
advierte mi alma muerta.
No es una amenaza, es una mentira que acabó siendo cierta.
Dejé la puerta abierta y una nota de suicidio se leía con dificultad.
Adiós mamá y papá decía en ella.
Salí descalzo, sin fuerzas, sin ganas.
Me imagino en el suelo, muerto, y nadie lloraba.
Paseo por una calle solitaria,
todo está oscuro y llueve.
Las farolas me observan y el paso del tiempo me duele.
El filo de mi cuchilla me apreta, es ella,
llegaré al final de la forma más fácil.
La vida no es bella, tan solo busco estar sola ahora.
En un laberinto sin salida, dejé de pedirle ayuda a Dios.
Hablo con mi conciencia a solas, ella me pide que apriete el gatillo
y tengo miedo de decir adíos.
Lo siento si he fallado una vez más.
He notado la vergüenza al mirarme al espejo.
Mamá perdoname, te lo suplico.
No sé si me explico, estoy sentada en la varandilla de un séptimo piso
pero ya estoy muerta por dentro,
estoy cansada, estoy harta de vivir siempre huyendo del pasado.
Fui cobarde, me rendí más de una vez estuve a punto.
Apunto en mi libreta esta historia incompleta, ya ni lucho.
Páginas en blanco, tintadas del rojo de mi sangre
No merezco ni una lágrima.
Mi nota de suicidio llegó tarde.
Firmé un documento con Satanás, para liberarme solo tengo que saltas sin más.
Salta, salta a un vacío que nunca se acaba
Pasa mi vida por mis ojos y el tiempo se para
Para no verme más la cara, disparame.
Mi alma pide a gritos salir de su cuerpo ya.
Dile a mi madre que siempre la quise
y a mi bro que busque mis palabras en el viento cuando sople.
Estoy sola en un silencio que molesta
Y grito, escucha mi última palabra, leete mi último escrito.
Prestame atención, sólo pido eso, lo necesito
Caen gotas de sudor y de mis ojos en mi nota de suicidio,
siento no poder deci más.
Pocos llorarán pero cuántos se alegrarán.
Vi mi nombre en una lápida y ni se me hizo extraño.
Cuántas cargas he llevado para tan pocos años.
No hay nada que me frene,
llevo tanto tiempo muerto. Dentro de mí ya no hay nada.
Tan solo soy otro cuerpo, arrastrado por el viento tan violento que sopla el destino
No hay testigo, no hay amigos, no queda ningún motivo.
Solo recorro el camino. Sé que en las puertas del cielo no hay lugar para este peregrino
¿Dios? Parece mentira.
Hoy sabré si es cierto lo de que trás de la muerte, existe otra vida

No hay comentarios:

Publicar un comentario