sábado, 19 de marzo de 2011

Esa era la razón por la que quería ir al psicólogo. En verdad quiero cambiar todos mis pensamientos, disfrutar como veo que lo hacen los demás, vivir sin que me importen las cosas superficiales de la vida porque no me van a llevar a ningún buen puerto. Mis padres, o al menos mi madre, considera que no es necesario, que lo que tengo que hacer es algún deporte porque yo argumenté que quería ir a tratamiento dado a que necesito descargarme para no pelearme, por ejemplo con ella; y con el ejercicio voy a poder sacar afuera todo lo malo.
Es claro que no le voy a decir cuál es la verdadera finalidad de querer llevar a cabo un tratamiento psicológico porque no estoy segura de querer compartirlo con ella, que lo sepa. Aunque es claro que si voy a uno, éste se lo terminaría diciendo, si las cosas no funcionan del todo bien, porque soy menor de edad y bueno, habría que tener precausión. Pero estoy segura que existe alguien que pueda hacer que cambie de opinión. Y si no lo llego a entontrar, será cuestion de madurar y darme cuenta de las cosas que verdadermente importan.

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